jueves, enero 12, 2017

Adolescencia

Este mundo,
que no es el mío.

El que ellos me hicieron creer,
entre sus verdades
que yo no entendía
convirtiéndolas en mis mentiras.

Unida a su amor 
y a su odio.
Confundiendo que amando se puede odiar
y odiando se puede amar.

Al que me tuvo entre sus brazos
y me sonreía cuando apenas distinguía 
el color de sus ojos.
Quien que me obligaba a aprender
lo que en mi paraíso
no tenía lugar.
Quien me amaba locamente
cuando el sonido de sus latidos
me llegaban desde un país extraño.
cuando yo apenas escuchaba
los rumores de su corazón.

Quien no puso fin
al asedio y a la humillación
mientras yo deseaba verla reina del paraíso.
A quien se empeñaba
en enderezarme por caminos torcidos
cuando apenas sabía andar.
A quien me ofreció
aburridos sacrificios de cautiverio
como triste princesa sin título.

Ellos, que apenas se miraban 
y querían que yo les contara
todas las verdades que nunca se dijeron.
Ellos, que no me ofrecieron
soluciones a mis dudas
y deseaban que yo solucionara las suyas.
Ellos, que entre paredes quebradas
creyeron que la verdad
era la única forma de aprender el camino.

Y ahora
digo no 
a él, 
a ella,
a ellos.
Y a mi sólo me concedo la duda.

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