Cuando la tarde se esconde
y el día ha sido solo un intento
Los segundos se rompen
en afilados cristales.
Vacío en el estómago,
en el alma.
Todo un día sin saber por qué,
sin entender realmente
qué luz me despertó.
Busco la canción
que me haga soñar
al resto de la noche
y no la oigo por ningún lado.
Me dejo llevar
por el movimiento de las manecillas
esperando algo que lo cambie todo,
un giro inesperado,
una ilusión.
Es inútil.
Todo sigue igual que siempre,
nada en este día mereció la pena
y tristemente desconozco por qué.
Nadie podrá cambiar el movimiento
estricto
de este reloj de la vida.
Encerrado
en el laberinto de mi rabia
y de mi negación,
sólo me queda esperar
que mañana
mi corazón despierte
con una insignifiacante sonrisa
capaz de resistir
la enbestida del día.
Espacio reservado a unas palabras, sentimientos, realidades, irrealidades, ideas, sueños, deseos... que realmente no me pertenecen.
martes, noviembre 29, 2016
viernes, noviembre 04, 2016
A quienes me habitaron
Vosotros
que habitásteis en mi existencia
y formásteis parte de mi carne y mi piel.
Vosotros
que abristéis mi corazón
en noches de blanca esperanza.
A ti que llenaste segundo a segundo
días de felicidad verdadera.
A ti que me hiciste creer
que podría soñar a tu lado.
Tú que pudiste ser
y no has sido.
Al destino
que nos ofreció un camino
con demasiadas encrucijadas.
A nuestra ingenuidad
que nos hizo creer que todo estaba escrito
y que el sufrimiento podría habitar entre nosotros.
en un absurdo edén.
Al amor
escrito en letras cuya lengua
nunca supimos entender.
A mi
quien supuso que todo ese universo giraba entorno a ti.
A mis falsos paraísos
donde solo tú
podrías ser su creador.
A mis yoes inútiles
intentando convencerme
de que mi pesadumbre
se curaba
con tu fantasía.
A mi mismo
por no separarte
de mis propias culpas.
Al invisible tiempo
que se deslizó sigilosamente
en nuestros pesados cuerpos
de ciegos autómatas.
A nuestra culpa
de hacer cómplices
a todos aquellos que nos observaban inocentemente
bajo el dolor y el absurdo.
A la felicidad inicial,
al sabor de nuestros primeros besos,
al tibio calor de nuestras caricias sinceras.
a cada una de las noches
donde contemplabamos la misma estrella,
el mismo sueño,
el mismo amor.
que habitásteis en mi existencia
y formásteis parte de mi carne y mi piel.
Vosotros
que abristéis mi corazón
en noches de blanca esperanza.
A ti que llenaste segundo a segundo
días de felicidad verdadera.
A ti que me hiciste creer
que podría soñar a tu lado.
Tú que pudiste ser
y no has sido.
Al destino
que nos ofreció un camino
con demasiadas encrucijadas.
A nuestra ingenuidad
que nos hizo creer que todo estaba escrito
y que el sufrimiento podría habitar entre nosotros.
en un absurdo edén.
Al amor
escrito en letras cuya lengua
nunca supimos entender.
A mi
quien supuso que todo ese universo giraba entorno a ti.
A mis falsos paraísos
donde solo tú
podrías ser su creador.
A mis yoes inútiles
intentando convencerme
de que mi pesadumbre
se curaba
con tu fantasía.
A mi mismo
por no separarte
de mis propias culpas.
Al invisible tiempo
que se deslizó sigilosamente
en nuestros pesados cuerpos
de ciegos autómatas.
A nuestra culpa
de hacer cómplices
a todos aquellos que nos observaban inocentemente
bajo el dolor y el absurdo.
A la felicidad inicial,
al sabor de nuestros primeros besos,
al tibio calor de nuestras caricias sinceras.
a cada una de las noches
donde contemplabamos la misma estrella,
el mismo sueño,
el mismo amor.
jueves, noviembre 03, 2016
Isla
Isla en el océano de mi lecho
salpicada por la espuma de mi deseo
anidan dos lunas como espejos
bailando en la palma de mis manos
esclavas en ciega danza
libres sólo por tu crueles besos..
salpicada por la espuma de mi deseo
anidan dos lunas como espejos
bailando en la palma de mis manos
esclavas en ciega danza
libres sólo por tu crueles besos..
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