Estás en mí
al despertar cada mañana,
al comienzo del camino.
al temblor de mi primer pensamiento,
Estás en mí
cuando te vas en cada despedida,
cuando se aleja tu perfume húmedo,
cuando no me preguntas.
Estás en mi
si me pierdo entre silencios,
si me ignoras al besarme,
si me deseas aunque lejos.
Estás en mi
entre la nada y el todo,
entre las sombras de la duda,
entre el mar desnudo y blanco.
Estás en mi
como gorrión en mi tejado roto,
como lluvia en mi pecho seco,
como espejo en mi bolsillo guardado.
Estás en mi
sin apenas decirlo,
sin apenas estar,
sin yo saberlo.
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