Plateado,
Dorado,
Papel,
Dios.
Tú, que lo eres todo
y estás por encima de nuestras conciencias,
sin ser nadie.
Tú, que te he creado
para que seas mi único deseo,
mi contínua frustración,
mi frágil símbolo de felicidad,
mi discreta humillación.
Dios plateado,
Dios dorado,
Dios de papel.
Fruto de mis envidias
y de mis miserias.
Fruto del bienestar
de los que confié y me engañaron.
Tú, que me persigues sigilosamente
allá donde vayan mis esperanzas
y me atas de pies y manos.
Tú, que has cambiado el significado de las palabras
Tierra, lealtad, felicidad,
persona.
Tú, que te elevas como pila de escombros
sobre nuestras espaldas
para recordarnos eternamente
que también somos vulgar chatarra.
Dios plateado,
Dios dorado,
Dios de papel.
Pese a todo,
mi único y verdadero
Dios.
¡¡ A tus pies !!
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