viernes, noviembre 04, 2016

A quienes me habitaron

Vosotros
que habitásteis en mi existencia
y formásteis parte de mi carne y mi piel.

Vosotros
que abristéis mi corazón
en noches de blanca esperanza.

A ti que llenaste segundo a segundo
días de felicidad verdadera.

A ti que me hiciste creer
que podría soñar a tu lado.

Tú que pudiste ser
y no has sido.

Al destino
que nos ofreció un camino
con demasiadas encrucijadas.

A nuestra ingenuidad
que nos hizo creer que todo estaba escrito
y que el sufrimiento podría habitar entre nosotros.
en un absurdo edén.

Al amor
escrito en letras cuya lengua
nunca supimos entender.

A mi
quien supuso que todo ese universo giraba entorno a ti.

A mis falsos paraísos
donde solo tú
podrías ser su creador.

A mis yoes inútiles
intentando convencerme
de que mi pesadumbre
se curaba
con tu fantasía.

A mi mismo
por no separarte
de mis propias culpas.

Al invisible tiempo
que se deslizó sigilosamente
en nuestros pesados cuerpos
de ciegos autómatas.

A nuestra culpa
de hacer cómplices
a todos aquellos que nos observaban inocentemente
bajo el dolor y el absurdo.

A la felicidad inicial,
al sabor de nuestros primeros besos,
al tibio calor de nuestras caricias sinceras.
a cada una de las noches
donde contemplabamos la misma estrella,
el mismo sueño,
el mismo amor.

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