Vosotros
que habitásteis en mi existencia
y formásteis parte de mi carne y mi piel.
Vosotros
que abristéis mi corazón
en noches de blanca esperanza.
A ti que llenaste segundo a segundo
días de felicidad verdadera.
A ti que me hiciste creer
que podría soñar a tu lado.
Tú que pudiste ser
y no has sido.
Al destino
que nos ofreció un camino
con demasiadas encrucijadas.
A nuestra ingenuidad
que nos hizo creer que todo estaba escrito
y que el sufrimiento podría habitar entre nosotros.
en un absurdo edén.
Al amor
escrito en letras cuya lengua
nunca supimos entender.
A mi
quien supuso que todo ese universo giraba entorno a ti.
A mis falsos paraísos
donde solo tú
podrías ser su creador.
A mis yoes inútiles
intentando convencerme
de que mi pesadumbre
se curaba
con tu fantasía.
A mi mismo
por no separarte
de mis propias culpas.
Al invisible tiempo
que se deslizó sigilosamente
en nuestros pesados cuerpos
de ciegos autómatas.
A nuestra culpa
de hacer cómplices
a todos aquellos que nos observaban inocentemente
bajo el dolor y el absurdo.
A la felicidad inicial,
al sabor de nuestros primeros besos,
al tibio calor de nuestras caricias sinceras.
a cada una de las noches
donde contemplabamos la misma estrella,
el mismo sueño,
el mismo amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario