No necesito más
que la danza de tus ojos
en mi mirada rendida.
Tu gesto de sorpresa
cuando la excitación te sorprende
en lugares inciertos.
Nada más que tu piel blanca
ofreciendo su húmedo tesoro.
a mis manos rígidas
en incontrolable deseo.
El mar de tu espalda
rompiendo en mi pecho
de acantilado roto.
Nada mas que el fresco arroyo
de tu boca
resbalando en el desierto
de mi lengua sedienta.
La certeza de tu mano
conduciendo la mía
por ciudades perdidas
entre aceras y esquinas.
No necesito más
que noche tras noche
contemplar tu cara de Luna
reposada en el cielo
de nuestra negra almohada.
1 comentario:
Te quiero
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