Nada de esto
me pertenece.
Cada letra
y cada signo
nace de tí.
Yo tan solo
me refugio
tras la cortina
y te espero.
Hago como que vivo
y me alimento de tu pan
y bebo de tu leche.
Me emborracho
esperando
que alguna noche
enciendas mi templo.
Nada de esto
me pertenece.
Cada trazo
y cada sílaba
son de tu sangre.
Yo tan solo
pongo los renglones
de este sueño.
Simulo que me necesitas
y mi mano se deshoja
abandonada en tu pecho.
Y esperando quiero
que alguna noche,
rebosante de estrellas
nos ríamos del pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario