Hace ya tiempo que me negaste tu voz.
Y hoy sigo a ciegas el camino,
entre tierras estériles
y luces titilantes.
Hace ya tiempo que perdí tu blanca piel.
Pero tu sombra sigue fiel
como la hiedra,
ascendiendo entres mis dudas
y mis verdades.
Hace aún más.
No sabemos cuándo,
la monotonía nos estránguló
y nuestros corazones se helaron
sin darnos cuenta.
21 de febrero de 2016
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