No logré o quizá no me atreví a tomarte las manos,
su tacto, la piel,
la sensibilidad de nuestro cuerpo,
el calor interno.
Todo ese mundo profundo
que emana
y libera una explosión de vida
para que la otra persona la recoja
y la haga suya.
En todo caso,
un mundo de sensaciones,
de impulsos eléctricos que nos hacen vivir
que hacen correr la sangre a través de nuestras venas,
que nos hace sentir realmente vivos,
sensibles.
23 de marzon de 2016
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